miércoles, 14 de mayo de 2008

De regreso

Hola a todos, si es verdad, ha pasado mucho tiempo.

Lo sé, lo sé, me han extrañado.

Yo también me he extrañado.

En especial cuando soy indulgente conmigo, es cuando más me extraño.

No voy a inventar una excusa inverosímil o ridícula para tratar de distraerlos de mi verdadera razón, esta vez seré honesto con ustedes. Nada de historias de fantasía ni párrafos llenos de palabras inventadas y armadas en un sólido bloque distractor, nada de cuentos infantiles ni verborreas y sobre todo nada de redundancias. Esta es la verdad.











Aliens





















¡Miles de ellos! En sus naves plateadas y con sus luces halógenas del espacio. Todos aterrizaron en mi patio. Los observé por la ventana algo temeroso pero luego decidí que la situación debía cambiar, así que los observé por la puerta. Eran miembros del club "entre negro" del espacio, lo supe por los stickers pegados (eran holográficos, ¡que tecnológico!) y por la manera en que desdeñaban las naves de los demás. Me vieron en la puerta y me jalaron y me pidieron que escoja la mejor nave y yo escogí una que estaba toda hecha de metal de Júpiter, algo que es re caro y bien bonito porque en él se reflejan los seres como son por dentro. Le dieron el premio a ese.

pero los de las otras naves de picados me sacaron de ahí y empujaron por un túnel dimensional, que me envió a un universo paralelo donde no hay internet.

Llevo todo este tiempo ahí conviviendo con el "yo" de esa dimensión, mi novia de esa dimensión (su novia) y un científico con cara de loco, que me ayudó a construir un portal dimensional para volver acá. Por supuesto nos llevó tiempo llegar a esta dimensión, primero fuimos a parar a una dimensión donde la gente dice lo que piensa, fue bien liberador pero brigido a la vez. después llegamos a una donde siempre hay pan, lo malo es que no había variedad sólo marraquetas. Otra e interesante fue la dimensión del mal de Ackerson, una dimensión donde nadie tiene esa enfermedad, solo un tal Ackerson... en fin. Y ayer en la noche dimos con ésta dimension !mi dimension! y mi novia de esta dimensión, preocupada, me preguntaba Dónde estaba. Que bueno haber llegado a mi dimensión ya que en la dimension anterior Piñera era el dueño del planeta -que atroz- y al parecer había hecho algún tipo de apuesta y se ganó una de las naves espaciales del club entre negro del espacio porque solia andar con luces de neón por el espacio -qué envidia- por mi parte, me siento tranquilo de llegar a mi Hogar dónde por suerte piñera no ha comprado al mundo (aún) y mejor aún, no tener que dormir en la pieza del fondo de la casa de mi "yo" de otra dimension, menos de preocuparme por no estar junto a mi novia durante la noche... porque si bien es cierto aquella no era mi novia la de esa dimensión jajaja. Para variar me toca vivir estas experiencias que me terminan afectando, ya que ahora, a veces, digo lo que pienso y quiero pan siempre. El mal de Ackerson no me preocupa, se puede vivir con eso.